IMPORTANCIA DE LA TABLA PERIODICA:De la tabla periódica se obtiene información necesaria del elemento químico, en cuanto se refiere a su estructura interna y propiedades, ya sean físicas o químicas.La actual tabla periódica moderna explica en forma detallada y actualizada las propiedades de los elementos químicos, tomando como base a su estructura atómica.Según sus propiedades químicas, los elementos se clasifican en metales y no metales. Hay más elementos metálicos que no metálicos. Los mismos elementos que hay en la tierra existen en otros planetas del espacio sideral. El estudiante debe conocer ambas clases, sus propiedades físicas y químicas importantes; no memorizar, sino familiarizarse, así por ejemplo familiarizarse con la valencia de los principales elementos metálicos y no metálicos, no en forma individual o aislada, sino por grupos o familias (I, II, III, etc) y de ese modo aprender de manera fácil y ágil fórmulas y nombres de los compuestos químicos, que es parte vital del lenguaje químico.Es por ello que invitamos a usted a dar una lectura al presente trabajo, con el motivo que se entere de los diferentes comportamiento que tienen los elementos y compuestos químicos en procesos de laboratorio, e incluso, que suceden en la vida real.
HISTORIA DE LA QUIMICA: La historia de la quimica esta ligada al desarrollo del hombre y elestudio de la naturaleza, ya que abarcadesde todas las transformaciones de materia y las teorias correspondientes. A menudo la historia de la quimicase relaciona intimamente con la historia de los quimicos y segun la nacionalidad o tendencia politica del autor resalta en mayor o menor merdida los logros hechos en un determinado campo o por una determinada nacion. La ciencia quimica surge antes del siglo XVII apartir de los estudios de alquimia populares entre muchos de los cientificos de la epoca. Se considera que los principios basicos de la quimica se recogen por primera vez en la obra del cientifico britanico Robert Boyle, The Sceptical Chimyst (1661). La quimica comienza como tal comienza sus andares un siglo mas tarde con los trabajos de Antoine Lavoisier que en conjunto con Carl Wilhelm Scheele descubrieron el oxigeno, Lavoisier a su vez propuso la ley de conservacion de masa y la refutacion de la teoria del flogisto como teoria de la combustion.
ROBE
RT BOYLE: Nació en Irlanda en 1627. Fue el decimocuarto hijo del conde de Cork, que era hombre más rico de toda Gran Bretaña en ese momento. Como era común en esa época, a los 15 años su padre lo envió con un tutor y un hermano mayor al continente europeo para completar su educación. Así fue que, luego de una estadía en Francia, se dirigieron a Italia y estuvieron en Florencia cuando murió Galileo. La conmoción que vivió la ciudad despertó la curiosidad del joven Boyle, que comenzó a leer muchas cosas sobre Galileo y su obra. Pareciera que este fue un hecho importante que motivó al joven a desarrollar su interés por la ciencia. A su vuelta a Inglaterra, esta estaba más o menos dividida y viviendo tiempos tumultuosos que terminaron en una guerra civil. Boyle se retiró a una casa de campo y, a pesar de la guerra, pudo dedicarse incrementar sus conocimientos a partir de la lectura de cosas muy diversas, a escribir sobre una amplia gama de temas (desde filosofía hasta religión) y a realizar numerosos experimentos que en aquella época se centraban, sobre todo, en la alquimia. En 1654, cuando la situación ya se había estabilizado, se mudó a Oxford, que en esa época era el centro de la actividad científica de Inglaterra. A partir de ese momento y en los catorce años que le siguen, Boyle realizó los trabajos científicos que lo hicieron famoso.
ANTOINE LAVOISIER: Nació en París el 26 de agosto de 1743. Su padre era un abogado acomodado. Sus primeros pasos se dirigieron al mundo del derecho, e incluso obtuvo las calificaciones necesarias para practicar la abogacía, pero, como resultado de escuchar unas conferencias del astrónomo Lacaille, desarrolló un entusiasmo por la ciencia. Su primer interés se centró en la geología y realizó un trabajo loable en ese campo, pero pronto se dedicó a la química, que se convirtió en la pasión de su vida. En 1766, cuando sólo tenía veintitrés años, fue recompensado con la Medalla de Oro de la Academia Francesa de Ciencias por un ensayo sobre la mejor forma de iluminar una gran ciudad. A diferencia de otros científicos de su tiempo —Cavendish, por ejemplo—, Lavoisier no era un tímido investigador de laboratorio, sino que llevó una vida pública muy ocupada y fue precisamente esa implicación en los asuntos públicos lo que provocaría su caída. Cuando tenía veinticinco años, en 1768, invirtió una gran suma de dinero en la Ferme Générale, una operación privada para recaudar impuestos alentada por el gobierno francés. Tres años después, se casó con la hija, de catorce años, de uno de los ejecutivos de la Ferme. Fue un matrimonio concertado, pero durante muchos años resultó feliz y productivo. Su esposa, Anne-Marie, era tan inteligente como hermosa y, en sus primeros años juntos, nunca fueron tan felices como cuando trabajaban en el laboratorio. Con el paso de los años, y con su marido pasando demasiado tiempo ausente debido a los negocios, Anne-Marie encontró consuelo en los brazos de uno de sus amigos; no obstante, siguieron manteniendo una relación cordial.
CARL WILHELM SCHEELE: Químico sueco, En Kóping el 21 mayo 1786. Hijo de un comerciante, no tuvo posibilidades de gozar de una gran instrucción primaria. Dejó la escuela privada a los 14 años y entró como aprendiz en una farmacia en Gothenburg, donde se le permitió hacer cuantos experimentos deseaba. Se instruyó en Química con obras de Neumann y otros autores. Ocho años después se trasladó a Malmó para trabajar como ayudante en la farmacia de Kjellstróm, quien le dio facilidades para sus experimentos.
Allí entabló una fuerte amistad con Retzius, el primer hombre de ciencia que reconoció la valía de Scheele. Éste se trasladó en 1768 a Estocolmo, donde trabajó en la farmacia de Scherenberg y después pasó a Uppsala para trabajar en la farmacia de C. L. Lokk. Durante su estancia en Uppsala conoció a Bergman, quien, si primero había rechazado la publicación de un trabajo de S., al conocer su valía le protegió y le animó a que continuara sus investigaciones. En 1775 fue elegido miembro de la R. A. de Ciencias, siendo la primera vez que un ayudante de farmacia conseguía tal honor. Se le ofrecieron puestos en la industria y en la enseñanza, incluso en Alemania e Inglaterra, pero prefirió continuar con su ocupación en la farmacia, trasladándose a Kóping para regentar la farmacia de una viuda, puesto en el que permaneció hasta su fallecimiento.
El principal descubrimiento de Scheele fue el del oxígeno, obtenido calentando el óxido mercúrico, el carbonato de plata, el nitrato magnésico y otras sustancias. Descubrió sus propiedades y le dio el nombre de aire del fuego. De los restantes descubrimientos pueden citarse como importantes el del cloro, manganeso, barita, fluoruro de silicio; los ácidos fluorhídrico, nitrosulfúrico, láctico, gálico, pirogálico, oxálico, cítrico, fosfórico, málico, múcico y úrico; los óxidos molíbdico, wolfrámico y arsénico; la caseína y el arsenito de cobre (verde de Scheele). Estudió la acción de la luz sobre las sales de plata; diferenció bien la molibdenita (MOS2) del grafito, ambos de estructura laminar; diferenció también el carbonato potásico del bicarbonato y distinguió claramente las sales ácidas de las básicas y de las neutras. Sus trabajos se encuentran en las memorias de la Acad. de Ciencias de Estocolmo y en los Anales de Crell, así como en su libro Sobre el aire y el fuego. Poco teórico, seguía la teoría del flogisto, aun cuando todos sus descubrimientos tendían a derrocarla.
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